251. ¿CELO O AMOR?
Oliver salta feliz y se le tira de nuevo a los brazos, agradeciendo que haya dicho eso y que lo reconozca como tal delante de todos. Y para beneplácito de Darío, se ofrece a cuidar personalmente de él. Lo besa con cariño pidiendo que deje de estar molesto. Pero ante la mirada severa de aquel, promete que nunca más volverá a dejar que nadie lo toque.
— Eso espero, Oli, eso espero. Porque soy capaz de romperle la cabeza al próximo que te toque. Vamos, pasarás el resto de la tarde conmigo. Si no,